La
música como conducta humana Los
efectos de la música sobre el
comportamiento han sido evidentes
desde los comienzos de la humanidad.
A lo largo de la historia, la vida
del hombre ha estado complementada e
influenciada por la música, a la que
se le han atribuido una serie de
funciones. La música ha sido y es un
medio de expresión y comunicación no
verbal, que debido a sus efectos
emocionales y de motivación se ha
utilizado como instrumento para
manipular y controlar el
comportamiento del grupo y del
individuo.
La música facilita el
establecimiento y la permanencia de
las relaciones humanas,
contribuyendo a la adaptación del
individuo a su medio. Por otra
parte, la música es un estímulo que
enriquece el proceso sensorial,
cognitivo (pensamiento, lenguaje,
aprendizaje y memoria) y también
enriquece los procesos motores,
además de fomentar la creatividad y
la disposición al cambio. Así,
diversos tipos de música pueden
reproducir diferentes estados de
ánimo, que a su vez pueden
repercutir en tareas psicomotoras y
cognitivas. Todo ello depende de la
actividad de nuestro sistema
nervioso central.
La audición de estímulos musicales,
placenteros o no, producen cambios
en algunos de los sistemas de neuro
transmisión cerebral. Por ejemplo:
los sonidos desagradables producen
un incremento en los niveles
cerebrales de serotonina, una neuro
hormona que se relaciona con los
fenómenos de agresividad y
depresión.
Existen 2 tipos principales de
música en relación con sus efectos:
la música sedante, que es de
naturaleza melódica sostenida, y se
caracteriza por tener un ritmo
regular, una dinámica predecible,
consonancia armónica y un timbre
vocal e instrumental reconocido con
efectos tranquilizantes. La música
estimulante, que aumenta la energía
corporal, induce a la acción y
estimula las emociones.
La música influye sobre el individuo
a 2 niveles primarios diferentes: la
movilización y la musicalización: la
movilización: la música es energía y
por tanto moviliza a los seres
humanos a partir de su nacimiento y
aún desde la etapa prenatal. A
través de la escucha o la creación,
la música imprime una energía de
carácter global que circula
libremente en el interior de la
persona para proyectarse después a
través de las múltiples vías de
expresión disponibles.
La música, al igual que otros
estímulos portadores de energía,
produce un amplio abanico de
respuestas que pueden ser
inmediatas, diferidas, voluntarias o
involuntarias. Dependiendo de las
circunstancias personales (edad,
etapa de desarrollo, estado anímico,
salud psicológica, apetencia) cada
estímulo sonoro o musical puede
inducir una variedad de respuestas
en las que se integran, tanto los
aspectos bio fisiológicos como los
aspectos efectivos y mentales de la
persona. Así, el bebé agita sus
miembros cuando reconoce una canción
entonada por su madre, los
adolescentes se reconfortan física y
anímicamente escuchando una música
ruidosa e incluso les ayuda a
concentrarse mejor en el estudio.
Dado que la musicoterapia constituye
una aplicación funcional de la
música con fines terapéuticos, se
preocupa esencialmente de promover a
través del sonido y la música, una
amplia circulación energética en la
persona, a investigar las múltiples
transformaciones que induce en el
sujeto el impulso inherente al
estímulo sonoro y a aplicar la
música para solventar problemas de
origen psicosomático.
La musicalización: el sonido produce
una musicalización de la persona, es
decir, la impregna interiormente
dejando huella de su paso y de su
acción. Así, la música que proviene
del entorno o de la experiencia
sonora pasa a integrar un fondo o
archivo personal, lo que puede
denominarse como mundo sonoro
interno. Por tanto, nuestra conducta
musical es una proyección de la
personalidad, utilizando un lenguaje
no verbal. Así, escuchando o
produciendo música nos manifestamos
tal como somos o como nos
encontramos en un momento
determinado, reaccionando de forma
pasiva, activa, hiperactiva,
temerosa Cada individuo suele
consumir la música adecuada para sus
necesidades, ya sea absorbiéndole de
forma pasiva o creándole de forma
activa. Toda expresión musical
conforma un discurso no verbal que
refleja ciertos aspectos del mundo
sonoro interno y provoca la
movilización y consiguiente
proyección del mundo sonoro con
fines expresivos y de comunicación.
fuente :
http://es.wikipedia.org/