PARQUE NACIONAL BARITÚ lugar de ensueño para conocer

Provincia de Salta República Argentina 

PRESERVEMOS EL ARTE Y CULTURA INFANTIL

El Parque Nacional Baritú fue creado para proteger el sector norteño más presente en la Argentina del bioma de las Yungas, que se encuentra en muy buen estado de conservación y casi no modificado por la acción humana.

      

  

Ubicado en el corazón de la selva Tucumano-oranense, casi toda su superficie ha conservado la prístina integridad de su flora y fauna nativas.
Superficie: 72.439 ha.
Su relieve es sumamente escabroso, erizado de cuchillas, fallas y pliegues, como los que se observan en las Serranías de Porongal y Palancha.
Los límites de este Parque consisten casi totalmente en cordones montañosos, como el de las Pabas, de más de 2.000 m. de altura, Cerro Negro y Los Picachos.
Algunos ríos y arroyos, como el Lipeo, Porongal, Baritú, Pescado y otros, serpentean entre la abrupta topografía y corren torrentosos por desfiladeros abismales, hasta desembocar finalmente en el Río Bermejo.
La vegetación es la selvática característica de la Yunga, con pisos altitudinales.
En las cuchilla prevalecen los Cebiles y en los lugares húmedos y elevados encontramos la Selva de Mirtáceas.

     

El clima corresponde a BIOMA: Yunga o Selva Tucumano-Oranense.
En las Yungas las condiciones climáticas, como lluvia, humedad y temperatura varían abruptamente con la altitud entre puntos relativamente cercanos.
Así los valles y las zonas bajas gozan un clima cálido y menos lluvioso, aunque de heladas menos frecuentes.
En las laderas, en cambio, la temperatura es algo menor pero las precipitaciones son menos abundantes
En los Bosques Montanos los inviernos fríos y secos y escasas lluvias (apenas 400 mm.).
En las zonas aún más elevadas se pasa a un clima templado húmedo con fríos inviernos en los cuales son frecuentes las nevadas.
Las Selvas Montanas ubicadas por encima de la Selva Basal o de Transición, ocupan las laderas orientales formando una masa boscosa impenetrable, habitualmente cubierta por nubes durante el verano y principios del otoño.
Esas nubes hacen de esta formación la más húmeda de todas, con lluvias de hasta 3.000 mm. anuales.
Las casi insuperables dificultades de acceso para recorrer la zona del Parque, unido a que los escasos pobladores están concentrados en pueblos distantes, ha permitido hasta hace poco tiempo, la excelente conservación de su flora y su fauna.

FLORA:
Las particularidades de su clima determinan la existencia de una serie de fajas o pisos de vegetación bien diferenciadas entre sí.
En Baritú, dada su particular ubicación geográfica y la gran altura de todo su relieve, hallamos muy pobremente representada a la Selva Basal o Selva de Transición.
Las Selvas Montanas ubicadas por encima de la formación anterior, ocupan las laderas orientales formando una masa boscosa impenetrable, con un ambiente interior húmedo, sombrío y sofocante en verano, donde una multitud de lianas, enredaderas y epífitas se enlazan y vegetan sobre los troncos y ramas de los árboles, cubriéndolos casi por completo.
Aquí predominan los árboles de hojas perennes y su tamaño es mucho mayor que en la Selva Basal, llegando hasta los 30 m. de altura. Forman este grupo de gigantes vegetales el Laurel de la Falda, cuyo tronco llega a los 2,50 metros de diámetro, el Horco Molle o Palo Barroso, el Nogal Criollo, de nueces comestibles, y numerosas Mirtáceas (la familia de los Arrayanes y Eucaliptus) como el Mato, Guil, Horco-Mato, Alpa-Mato, etc. que definen, cuando se presentan en abundancia, una formación particular llamada Selva de Mirtáceas.
Se distinguen los gigantescos Cedros, Lapachos, Tipas Blancas, Maromas o Higuerones, Roble, Palo Trébol, Nogal, etc. A esta la integran el Mato, Horco Molle o Palo Barroso, Arrayán y Guayabo, entre otros.
Son muy abundantes los Helechos Arborescentes, verdaderos fósiles vivientes, que forman bosquecillos y llegan a alcanzar los cuatro m. de altura.
A medida que ascendemos por las laderas, dejamos la selva con árboles de follaje perenne, para volvernos a encontrar con los de hoja caduca que integran el llamado Bosque Montano.
Aquí se diferencian tres tipos de bosque: los de Pino del Cerro, los de Aliso y los Queñoa. Estos pueden estar entremezclados, pero con frecuencia forman comunidades casi puras.
El Pino del Cerro es la única conífera del Noroeste argentino.
El Aliso, que llega hasta México se ubica en pendientes pronunciadas.
La Queñoa es un pequeño árbol de tronco retorcido que puede encontrarse hasta los 3000 m. de altura sobre paredones rocosos, alcanzando una altura de hasta 6 m.
Por encima de los Bosques Montanos encontramos los Prados Montanos formados en su totalidad por gramíneas y otras herbáceas que florecen durante las épocas de lluvia otorgándole al paisaje una belleza inigualable .

FAUNA:
En las Yungas hallaremos una enorme diversidad de especies animales acorde con la diversidad de ambientes, estratos de la vegetación y pisos altitudinales.

Muchas de estas especies, especialmente las aves , realizan desplazamientos estacionales desde las zonas altas a las bajas en invierno, y a la inversa en verano.
Este grupo de vertebrados es el más numeroso, con cerca de 250 especies registradas. Muchas de ellas son exclusivas de esta formación vegetal, las Yungas, no hallándoselas en ningún otro ambiente natural de Argentina.

Las especies más representativas son el Águila Poma, enorme rapaz en peligro de extinción, los grandes loros como el Guacamayo Verde, el de Cara Roja y Frente Naranja, el Loro Aligero (característico de los Bosques de Aliso), Pavas de Monte como la de Cara Roja, endémica de la región, y una multitud de Picaflores, pequeñas aves frugívoras, trepadoras e insectívoras.

Entre los mamíferos encontramos el grupo de los herbívoros, representados por el Tapir , los Pecaríes Labiado y de Collar, las Corzuelas Roja y Parda, el Agutí y el Tapetí, un conejo autóctono. En los Pastizales de Altura hallamos a otro ciervo autóctono, la Taruca o Huemul del Norte que se encuentra en peligro de extinción por la caza de la cual es objeto, ya que constituye un trofeo muy preciado.

Los carnívoros se encuentran en abundancia tanto los de gran porte como el Yaguareté (especie en peligro de extinción) como los de mediano tamaño como el Hurón Grande, el Gato Tigre y el Zorro de Monte.

Se supone la existencia del Oso de Anteojos o Ucumar (el único oso sudamericano), dado el testimonio de algunos lugareños, y su participación en relatos míticos locales. A pesar de ello aún no puede agregarse a la fauna argentina, aunque es muy posible que algunos ejemplares alcancen la zona del Parque desde la cercana Bolivia, donde sí está comprobada su presencia.

Todavía está presente el Yaguareté junto al Tapir, Corzuelas, Pecaríes, Ardillas, y una gran variedad de aves.

Muchas especies de mamíferos son de hábitos exclusivamente arborícolas como el Coendú, un erizo sudamericano; el Perezoso, ya muy raro en la región; las Ardillas, que recorren los troncos en busca de frutos y semillas y el Mono Caí, que se mueve en pequeños grupos por las copas de los árboles.

Existe en este bioma un grupo de anfibios atípico: el de las ranas marsupiales. Estas especies colocan sus huevos en bolsas o marsupios que se encuentran en sus espaldas, dentro de los cuales se produce todo el desarrollo larvario.
Una vez completado éste salen del marsupio las pequeñas ranitas totalmente formadas.

La fauna de invertebrados, muy poco estudiada, es muy variada y rica siendo las formas más comunes las mismas que abundan en las regiones selváticas de Misiones y el Amazonas.
Aunque el Parque es visitado por algunos grupos, inclusive extranjeros, no se cuenta con la infraestructura adecuada de atención al público.

Para las recorridas se recomienda asesorarse previamente en el centro operativo del Parque situado en la localidad de Los Toldos.

En la ciudad de Salta se puede contactar al personal de la Delegación Técnica Regional Noroeste, que también podrán brindar asesoramiento e información sobre el Parque.

Distancia desde la Capital Provincial, o Localidades Cercanas: Desde Los Toldos: 35 km.
Desde San Ramón de la Nueva Orán: 50 km.

Lamentablemente, su proverbial virginidad se está perdiendo debido a la acción de cazadores furtivos, la extracción y explotación ilegal de madera, y otros problemas, agravados por la falta de vigilancia. La acción destructiva penetra a través de las numerosas vías de acceso ilegales (picadas, caminos secundarios, etc.) que se encuentran dentro del Parque.

Esto se ve favorecido por las múltiples vías de acceso que en algunos sectores surcan el área.

También se registran ingresos de ganado doméstico, y los pobladores vecinos, aprovechando la indefinición de los límites del área en algunas zonas, desmontan pequeñas parcelas de selva para realizar sus cultivos.

El control de las actividades ilegales se torna difícil dada la escasez de personal de vigilancia con la que cuenta el Parque.

La principal amenaza que hoy se cierne sobre el área son una serie de represas proyectadas en los principales ríos de la zona, que afectarían directamente al Parque.
Estas represas forman parte de un proyecto regional a gran escala de aprovechamiento del Río Bermejo.

Año de Creación: 1974

Ley de Creación: Ley Nacional Nº. 20.656
La inquietud por salvar para el futuro este notable ejemplo de nuestro patrimonio natural, fue iniciado por un grupo de naturalistas e investigadores del Instituto Miguel Lillo de Tucumán.
En 1971 se elaboró el "Informe preliminar sobre la creación del Parque Nacional Lipeo-Baritú".
Allí se destacaba que "el área no ha sufrido transformaciones ni la influencia del hombre o del ganado en los últimos 200 años".
Los naturalistas que estudiaron el área ponderaban la "incomparable riqueza faunística" y la presencia de "especies vegetales que aquí tienen un desarrollo considerable, más al Sur, en la Finca El Rey (Salta) o en Tucumán no pasan de ser arbolitos".
Por tales razones, no extraña que la iniciativa de convertir al área en Parque Nacional haya tenido una favorable acogida en el gobierno salteño primero y en el entonces Servicio Nacional de Parques Nacionales.
En 1973, una ley provincial cedía al Estado Nacional los terrenos involucrados y en marzo del año siguiente, la ley que lo creaba oficialmente obtenía su sanción con la rúbrica del entonces Presidente de Argentina, el General Juan Domingo Perón.

Yaguareté, en peligro de extinción

Administración de Parques Nacionales
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Buenos Aires, República Argentina
Tel: (011) 4311-6633/0303
Correo electrónico: 
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