La casa, poema de Gabriela Mistral

facebook

 

 

la casa

LA CASA Gabriela Mistral La mesa, hijo, está tendida en blancura quieta de nata, y en cuatro muros azulea, dando relumbres, la cerámica. Ésta es la sal, éste el aceite y al centro el Pan que casi habla. Oro más lindo que oro del Pan no está ni en fruta ni en retama, y da su olor de espiga y horno una dicha que nunca sacia. Lo partimos, hijito, juntos, con dedos duros y palma blanda, y tú lo miras asombrado de tierra negra que da flor blanca. Baja la mano de comer, que tu madre también la baja. Los trigos, hijo, son del aire, y son del sol y de la azada; pero este Pan «cara de Dios»(*) no llega a mesas de las casas. Y si otros niños no lo tienen, mejor, mi hijo, no lo tocaras, y no tomarlo mejor sería con mano y mano avergonzadas. Hijo, el Hambre, cara de mueca, en remolino gira las parvas, y se buscan y no se encuentran el Pan y el hambre corcovada. Para que lo halle, si ahora entra, el Pan dejemos hasta mañana; el fuego ardiendo marque la puerta, que el indio quechua nunca cerraba, ¡y miremos comer al Hambre, para dormir con cuerpo y alma!

  bajar la música <---------casita  



The images, poems and songs on this site are copyrighted by the respective artist and are placed here for evaluation and entertainment purposes only. No profits are made on this site from their use. Please support these artists and purchase their music and their creations.

RAZAS