Quisiste por nombre llamarte Jesús,
como padre amante, tu me diste luz.
Recibe gustoso este rorro ro,
que muy placentero te lo ofrezco yo.
Mi querido Padre, mi Dios y Señor,
que sufres alegre del frío el rigor.
En el crudo invierno tú mi Dios naciste,
de todas mis culpas, ya me redimiste.
Delicias del mundo son pena y pesar,
por eso el eterno se quiso humanar.
En la gloria te cantan, angélicas voces,
para que te duermas y del sueño goces.