LOS PADRES Y LOS HIJOS
Un enjambre de pájaros metidos
en jaula de metal guardó un cabrero
y a cuidarlos voló desde el otero
la pareja de padres afligidos.
-Si aquí -dijo el pastor-, vienen unidos
sus hijos a cuidar con tanto esmero,
ver cómo cuidan a los padres quiero
los hijos por amor y agradecidos-.
Deja entre redes la pareja envuelta,
la puerta abre el pastor del duro alambre,
cierra a los padres, y a los hijos suelta.
Huyó de los hijuelos el enjambre,
y como en vano se esperó su vuelta,
mató a los padres el dolor y el hambre.
|
|
LOS HIJOS Y LOS PADRES
Ni arrastrada un pastor llevar podía
a una cabra infeliz que oía amante
balar detrás al hijo, que, inconstante,
marchar junto a la madre no quería.
-¡Necio! -al pastor un sabio le decía-,
al que llevas detrás, ponle delante;
échate el hijo al hombro, y al instante
la madre verás ir tras de la cría-.
Tal consejo el pastor creyó sencillo,
cogió la cría y se marchó corriendo
llevando el animal sobre el hatillo.
La cabra sin ramal los fue siguiendo,
mas siguiendo tan cerca al cabritillo,
que los pies por detrás le iba lamiendo.
|
|