DANIEL
ADRIAN MADEIRO
QUE ESTARÁ SOÑANDO
Qué estará soñando el niño
que dormita en la vereda,
que lleva los pies desnudos,
toda sucia la cabeza.
Sobre bolsas de basura
su cuerpito se recuesta;
no es de nubes su colchón
ni sus sábanas de seda.
A su inflado vientre sólo
un hambre inmensa lo llena,
y le da gracias al sueño
que lo aleja de la pena.
Pregunté qué sueña el niño
que dormita en la vereda.
Que estúpida mi pregunta
si ese niño ya no sueña.
RISUEÑA INVASIÓN
En aquel lugar del parque
la gruesa rama del viejo sauce,
recostada desde hace meses
entre la hierba y las flores silvestres,
es un caballo manso
capaz de galopar la luna.
Los cercos de ligustrina,
las frondosas matas
de margaritas campestres,
el ombú y los otros árboles,
acogen a tiernos, vivaces
y momentáneos fugitivos,
inconscientes del paso de las horas.
Dentro de la casa,
crayones y acuarelas,
hojas, pinceles, muñecos,
cuentos de hadas y duendes,
se instalan sobre el piso,
para estar al alcance
de los enanos dueños
de nuestro corazón.
Los niños invadieron todo
y juegan.