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Deja que me envuelva el aura de tus ojos.
Llego a ti desde el silencio, en este silencio opaco he reconocido el torrente de tu risa. Deja que me rodee tu presencia infinita Ganamos todas las distancias de este mundo loco para conocerte. Deja que me acerque a tu presencia Ilumina nuestro amanecer cada mañana, acompaña el sol de cada tarde, silba con el viento en la montaña, canta con la caracola que mece el agua. Déjame partir contigo algún día. La muerte es sólo otro viaje. El dolor es parte de la ausencia. Para siempre queda tu presencia. Acaricia este corazón preso en el silencio, deja para siempre con nosotros tu amor inmenso. Regálame el aura de tus ojos.
©SOLEDAD HERNÁNDEZ HERNÁNDEZ
18 de Noviembre 2006
ESPAÑA
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