Cuándo será mío el
lucero
que yo te mostraba
en esas noches de melancolía?
Cuándo perfumará
mi espacio la magnolia herida?
Cuando estés otra vez
entre mis brazos, mi paloma
herida, serena, sólo mía;
cuando resucite el sol
en tu lecho vacío,
cuando la luna se enrede entre
los pinos, y la noche no sea
sino un farol apagado.
Cuándo, pequeña mía,
serán las rosas tu ramo
sostenido?
Cuándo los pájaros retornarán
a tu sitio del jardín preferido?
Cuando los vientos sean
tenues, un suspiro apenas;
cuando la lluvia riegue
los lirios doloridos.
Cuando los puñales que
hoy laceran mis sentidos
sean sólo plumas de un
pájaro divino.