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LAMENTO BORINCANO
Plácido Domingo
Sale loco de contento con su cargamento
para la ciudad - ay! para la ciudad. Lleva en su pensamiento todo un mundo lleno de felicidad - ay! de felicidad. Piensa remediar la situación del hogar que es toda su ilusión - sí! Y alegre, el jibarito va, pensando así, diciendo así, cantando así por el camino. Si yo vendo la carga mi Dios querido, un traje a mi viejita voy a comprar. Y alegre, también su yegua va, al presentir, que aquél cantar es todo un himno de alegría. Y en eso le sorprende la luz del día, y llegan al mercado de la ciudad. Pasa la mañana entera sin que nadie pueda su carga comprar, su carga comprar. Todo, todo está desierto el pueblo está muerto de necesidad, de necesidad. Se oye este lamento por doquier, en mi desdichada Borinquen, - sí. Y triste, el jibarito va, pensando así, diciendo así, llorando así por el camino. Qué será de Borinquen mi Dios querido! Qué será de mis hijos y de mi hogar! Borinquen, la tierra del Edén la que al cantar el gran Gautier llamó la Perla de los Mares. Ahora que tú te mueres con tus cantares, déjame que te cante yo también, - yo también.
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