Padre Santo te quiero.
Siempre amé tu ser
enriquecedor de almas.
Dulce, sereno, firme;
pero bueno, santo, justo.
Hermano Pablo, Karol,
amigo de días de dolor
tuyos y míos.
Siempre estuviste.
Venciste distancias.
Forjaste universos.
Diste a manos llenas.
Nunca vendrá alguien
como Tú.
Por eso el dolor se
agiganta.
Adiós, hasta siempre,
y por siempre para Ti
todo el amor.
Córdoba - Argentina
"
El Niño del pesebre es la señal de
paz y liberación para quien sufre a
causa
de la guerra, la opresión, la
pobreza o el pecado." Juan Pablo II